jueves, julio 16, 2009

Ciencias (in)exactas

Si hay algo seguro en esta vida, es el que las matemáticas son una ciencia exacta, ya que por más vueltas que le demos, dos más dos siempre sumarán cuatro. Sin embargo, y tal vez habría que decir por fortuna, no todo lo que rodea a las matemáticas posee esa misma precisión milimétrica, sino que sus derivadas ya son algo menos precisas, como por ejemplo, la estadística, a la que la RAE define como: “Rama de la matemática que utiliza grandes conjuntos de datos numéricos para obtener inferencias basadas en el cálculo de probabilidades”. Inferencias de inferir, que según la citada academia quiere decir:Sacar una consecuencia o deducir algo de otra cosa”

Venía todo esto a cuento, porque cuando el equipo estaba hundido en la tabla, y quien más quien menos se entretenía haciendo cábalas sobre donde podrían sumarse los muchos puntos que necesitábamos para salvarnos, leí, creo que en el foro de La Curva, un comentario que decía que no teníamos nada que hacer, pues si bien matemáticamente aún era posible la salvación, estadísticamente no. Y lo cierto, es que no pude estar mas de acuerdo con en esa afirmación. Al fin y al cabo, se trataba de una regla de tres muy sencilla: Si de 28 partidos se habían ganado 4, significaba que de cada 7 se ganaba 1, por lo que en los 10 últimos como mucho se ganarían 1,4. Quizás 2, si redondeásemos al alza y con alegría, pero muy lejos aún de los 6 ó 7 que necesitábamos.

Tal vez por eso, y aunque en el fondo y al igual que Mulder yo quería creer, que me costara mucho el ser optimista con nuestra situación, pues eran demasiadas las carambolas que debían darse para que no diéramos al final con nuestros huesos en el pozo de la Liga Adelante, que en nuestro caso, se tendría que haber llamado liga Hacia Atrás. Pero como decía, y por fortuna, la estadística dista mucho de ser una ciencia exacta, y menos aún, si el que está por en medio es el Espanyol, autentico experto en lo que va de siglo en desbaratar todos los cálculos numéricos con los que, los especialistas, se empeñan en hacernos creer que ya ante de finalizar marzo, estamos condenados a la segunda.

Aun así, espero que el próximo año todas las cábalas que debamos hacer no sean para ver si nos salvamos, sino para ver si entramos como mínimo en la copa de la Uefa (o como se llame ahora) o, porqué no, en la liga de campeones. Mientras tanto, y en espera de que llegue ese bendito día, iré buscando financiación con la que viajar por Europa echando primitivas y euromillones, que aunque sé que estadísticamente es casi imposible que me toquen, también sé, ahora más que nunca, que matemáticamente no lo es, y que la esperanza, es lo último que se ha de perder.

sábado, julio 11, 2009

La prensa amiga

Información aparecida sobre el Espanyol hoy sábado día 11 de julio de 2009 en la edición del AS que recibimos en Baleares, justo el día después de que aterrizara en Barcelona el que, a buen seguro, sea el jugador españolista más mediático de todos los tiempos:

NAKAMURA ESTRENARÁ CORNELLÁ: El lunes, a las 12,00, se presentará el fichaje mediático del Espanyol, el japonés Shunsuke Nakamura, en el estadio de Cornellá. Será el primer acto en el nuevo estadio y se esperan a cinco televisiones niponas”

Es todo. En total, 39 palabras escritas en la contraportada del diario, justo en ese apartado de POLI BUENO – POLI MALO en el que, por aparecer debajo de la foto de la maciza de turno, casi nadie repara. Y no hay más. Ni una triste foto del jugador o de los aficionados que fueron a recibirle y, ni tan siquiera, un simple comentario sobre la enorme expectación que levantó el futbolista a su llegada, a la que acudieron incluso una treintena de compatriotas suyos para saludarle, así como un buen numero de periodistas tanto nacionales como nipones a cubrir el acto. Y es lo que hay, porque por desgracia, lo de hoy no ha sido la excepción sino la norma. De hecho, posiblemente de los equipos de siempre de la liga, de los que llevan más de 70 temporadas en primera, el Espanyol sea al que menos espacio se le dedica en el AS en las ediciones de fuera de Cataluña. O por lo menos, lo es en la que recibimos aquí en Ibiza.

La verdad, y aunque sea una pena, no puedo decir que a mí me afecte mucho, porque cuando yo quiero informarme acerca del Espanyol a lo último que recurro es a la prensa general, sino que me conecto a Internet y busco por ahí en el canal adecuado. Sin embargo, aún siguen siendo muchos los aficionados pericos en esta isla cuya única fuente de información sobre lo que sucede en el club de sus amores es la que reciben a través de la prensa escrita, por lo que en vista de lo "mucho" que habla de nosotros el AS (hay que decir que el MARCA viene a ser lo mismo) no les queda otro remedio que pasar por el tubo y comprar la prensa culé, en donde, como mínimo, siempre nos caen un par de páginas y alguna que otra foto.

Y eso que luego los del AS, con el ínclito Tomás Guasch a la cabeza, presumen de ser nuestra prensa amiga y de ayudarnos a fomentar la causa españolista, aunque por lo visto, dicha ayuda tan sólo se debe circunscribir al ámbito catalán y una vez que el diario cruza las fronteras catalanas, ésta no tarda en desvanecerse.

Lo dicho. Una pena.

martes, julio 07, 2009

Derbi en día de boda

El día que se sorteó el calendario de la temporada pasada tuve un mal presentimiento. De vuelta al trabajo, tras la pausa para la comida, oí por la radio del coche como el derbi en Montjüic se jugaría en la quinta jornada de liga, y aunque no dijeron la fecha exacta, tras un pequeño cálculo mental ya vi que podía ser de todas las posibles, la peor para mí. Así, al llegar a casa lo primero que hice fue mirar por internet y confirmar que, efectivamente, mis temores se confirmaban. El derbi, había ido a caer justo el fin de semana en el que se iba a celebrar la boda de mi hermana pequeña de la que además, yo iba a ser el padrino, por lo que salvo un milagro de última hora, no podría asistir al partido.

El milagro en cuestión, pasaba porque el partido se jugara en domingo y no en sábado, cosa harto improbable habida cuenta de que en la última década, todos los derbis en la casa del Espanyol se jugaron siempre en sábado a las 22,00 horas y, por supuesto, éste no iba a ser una excepción. Así, al confirmarse que a la hora de iniciarse el encuentro yo estaría dando buena cuenta del primer plato, ya sólo me quedó el pensar en cómo vivir ese atípico derbi.

Lo primero que pensé, fue en sustituir la camisa del traje por la camiseta blanquiazul, aunque luego recapacité y cambié de planes pues al tener pensado llevar también chaleco, la camiseta apenas si iba a poder verse. Así, pasé al plan B, que consistía en sustituir la corbata por la bufanda del Mágico, pero esta alternativa también tuvo que ser descartada. Más que nada, por las altas temperaturas que seguían haciendo en Ibiza ese 27 de septiembre, y que desaconsejaban el llevar puesta una bufanda de lana. De ese modo, no me quedó más remedio que pasar al plan C, que consistía simplemente en prender una insignia del club en la solapa de mi chaqueta. Un simple y pequeño detalle con el que estar con el equipo en un partido tan importante.

Ya por la tarde, en la iglesia, reparé en un par de señales reveladoras que me hicieron pensar en una victoria perica. La primera, la cruz de Sant Jordi grabada en la poltrona del párroco, igualita que la que desde esa misma temporada figuraba en nuestras camisetas. Si, sé que es cierto que si nosotros la pusimos el año pasado, los culés la llevan en su escudo desde siempre, pero por lo menos, nosotros no renegamos del Santo y de su símbolo para hacer el paripé en tierras de infieles, ya sea en una reunión de peñas en Tetuán, ya sea para vender más camisetas en los tolerantes países islámicos. Y en cuanto a la segunda señal que me hizo presagiar el triunfo, fue una imagen del Santo en la que con su larga lanza atravesaba a un dragón, lo que me hizo pensar que en que al igual que Sant Jordi era capaz de matar a bichos así, también nosotros por qué no, podíamos acabar con la bestia culé.

(La silla del cura con su bonita cruz)
(La imagen del Santo)

Ya durante la cena, no me fue fácil el permanecer aislado. En contra de lo que hubiese hecho en cualquier otra boda, esta vez no me llevé la radio (habría quedado muy mal al estar sentado en la mesa presidencial) por lo que dejé grabando el partido con la idea de verlo al llegar a casa. Por eso, tuve que ir lidiando con la mala baba de mi hermana mayor que, sabedora de cómo estaba yendo el partido, cada dos por tres se acercaba a mi mesa a preguntarme si quería saber el resultado. Aun así, conseguí llegar al final del mismo sin enterarme de cómo había terminado el asunto, por lo que las ilusiones permanecían intactas.

Tras comernos la tarta, y antes de ir a la discoteca del hotel, tuve que hacer un par de viajes para llevar a mi abuela, que en paz descanse, y a mi suegro a sus respectivas casas, con mucho cuidado de no sintonizar en el camino y por error alguna emisora deportiva en la que desvelaran el marcador, pues iba en el coche de mi mujer y no tenía dominados los diales. Nada más regresar, me acerqué a la barra a pedirme un copazo con el que brindar por los novios, ya marido y mujer, y fue en ese preciso instante cuando todo se fue al garete, al encontrarme con el padre de uno de mis mejores amigos que no tuvo otra mejor frase para saludarme que la de:

-Menudo robo os han hecho eh. Es que no hay derecho, todo el partido ganando y luego al final, aún perdéis por un penalti injusto- .

Para cuando se dio cuenta de que yo no quería saber nada del partido, ya era demasiado tarde y aquello que tanto había intentado esquivar toda la noche, el saber el resultado del mismo, quedaba desvelado tontamente y de un modo accidental. Contrariado, no tanto por la indiscreción, sino por lo que me contó acerca del arbitraje, decidí pasar del tema y centrarme en la fiesta, pues no en vano, a uno no se le casa su hermana pequeña todos los días.

Al día siguiente, y con el punzante recuerdo del alcohol aún en la cabeza, me acerqué al ordenador a ponerme al tanto de lo sucedido y lo que vi, me dejó de piedra; bengalas, peleas, expulsiones injustas, penaltis inexistentes……..el derbi había tenido de todo y nada bueno, por lo que hasta me enfadé al pensar en lo poco que nos había ayudado Sant Jordi, pese a habérselo pedido personalmente en su iglesia. Aunque claro, luego recapacité y pensé que al fin y al cabo, él ,tan sólo era un simple matador de dragones gigantes alados de miles de kilos y que echaban fuego por la boca, por lo que poco podía ayudarnos ante algo mucho más potente como era la manifiesta incompetencia de los mandos de los Mossos d'Escuadra y, sobre todo, ante el premeditado mal hacer de Medina Cantalejo.

Ahora, sólo espero que en el sorteo del próximo calendario de liga que ha de celebrarse un día de estos, no vuelva a tener tan mala suerte y el partido contra los otros no caiga de nuevo en una fecha en la que por algún motivo no pueda ir, porque por nada del mundo, desearía el perderme el primer derbi en el nuevo estadio de Cornellá.

martes, junio 30, 2009

Promocionando el paraiso.

(Hace justo un par de años colgué este post en el blog con la idea de promocionar el sítio en el que vivo. En vista que desde entonces hasta ahora han aparecido por el blog nuevos lectores que no debieron verlo en su día, y que además la crisis también está golpeando con fuerza a las pitiusas, he decidido volver a publicarlo tal cual lo hice entonces, por si algún despistado aun no sabe donde ir de vacaciones y se anima a venir aquí.)

Llegan los meses de julio y agosto y con ellos las vacaciones para millones de españoles. No así para mí, que no sólo no puedo disfrutar de mis días de asueto en esta época sino que además, son los meses del año que mas trabajo tengo, lo que unido al calor y a la falta de fútbol los fines de semana, provoca que el verano no sea precisamente mi estación preferida. Bueno, cierto es que no hace mucho tiempo, el verano aparte de trabajo también era diversión, pero los años no pasan en balde y entre las responsabilidades paternas y que, por qué negarlo, uno ya no está para muchos trotes, antes de que empiece julio ya estoy deseando de que llegue septiembre. Sin embargo, pensando en los que si tendréis las vacaciones en estas fechas, y en que tal vez todavía no habéis determinado donde pasarlas, he decidido colgar un pequeño reportaje fotográfico de lo que os podéis encontrar si os decantáis por esta isla en la que vivo, o por su hermana pequeña.
Lo bueno de este reportaje, es que todas las fotos que salen en él son auténticas. Es decir, yo personalmente puedo dar fe de que Ibiza y Formentera son así, y que no son fotomontajes ni nada por el estilo. Por supuesto, habrá quien pueda decir que en Ibiza también hay cosas chungas, que las hay, pero eso es algo que dejo para ciertos programillas amarillentos destinados a meter el miedo en el cuerpo a esas madres cuyos hijos les dicen que se van un fin de semana a esta isla, y que algunas cadenas de televisión se empeñan en repetir año tras año.
La realidad, es que Ibiza no es sólo lo que se oye por ahí, sino que también:

Ibiza es, naturaleza:
( Para ver las fotos ampliadas, clickad sobre ellas )




Ibiza es, tradición:





Ibiza es, paisajes de ensueño:










Ibiza es, cultura, moda y espectáculo:





Ibiza es, deporte:




Ibiza es, gastronomía:




Y si, por supuesto, Ibiza también es, playa y diversión:






Pero Ibiza no estaría completa sin su hermana pequeña, Formentera, la
auténtica perla del mediterraneo:



Pudiendo visitar estas islas en persona, ¿vais a dejar que os lo cuenten?.

Si alguien se ha convencido y quiere pasar aquí sus vacaciones, quizás pueda encontrar un hotel a su gusto en este enlace
( Fotografías extraidas de la revista de la federación hotelera de Ibiza y Formentera )

jueves, junio 25, 2009

Preludio

Lo escribí entero cuando hablé de su libro, y ahora recupero un par de frases de aquel prólogo escrito por José María: “El inicio data del barbecho veraniego, de esos días temerarios en que uno todavía preludia la victoria de su equipo. Iniciada la temporada, y comoquiera que el preludio acabó por desvanecerse, la vida fue amortiguando el golpe”

Y es que es justo en estas fechas de verano, cuando todos los aficionados nos hacemos ilusiones con respecto a nuestros equipos, basadas en gran medida en ese cansino calciomercato que tantas páginas de prensa rellena con mil y un nombres de futbolistas que, clubes y agentes, se intercambian sin pudor alguno, como si de niños haciendo una colección de cromos en el patio del colegio se tratara. Ya se sabe, el verano, es lo que tiene y a falta de fútbol, a los hinchas de los equipos humildes sólo nos queda el ver con alegría o preocupación las altas y bajas que se van produciendo en las plantillas, rezando para que ningún pirata se lleve por cuatro euros mal contados a alguna de nuestras pocas figuras, y soñando con acertar de una vez por todas en el fichaje de ese crack semi-desconocido, que nos lleve a alcanzar cotas mucho más altas de por las que transitamos habitualmente.

La verdad, es que en los últimos tiempos dejó de interesarme bastante el tema. Desde que en la campaña 02/03, oyese decir en pretemporada que teníamos equipo para luchar por entrar en champions, y acabásemos luchando por no bajar a segunda, pasé de hacerme ilusiones anticipadas y decidí esperar a que empezara la liga para ver con claridad por donde iban a ir los tiros. De hecho, podría decir que en el último lustro, el fichaje que más me motivó no fue el de ningún futbolista, sino el de un entrenador, Ernesto Valverde, y a buen seguro, fue más por una reminiscencia de los tiempos de mi adolescencia, que no por otra cosa.

Sin embargo, y contra todo pronóstico, esta vez sí que estoy ilusionado con el fichaje de un jugador: Shunsuke Nakamara. No sé si será por lo exótico, por el bombo que todo el entorno españolista le está dando, por lo que supondrá de publicidad del Espanyol en el extranjero, o porque realmente lo considero un gran jugador, dotado de una enorme visión de juego y con un golpeo a balón parado demoledor. Quizás, haya quien diga que si tan bueno es, por qué no ha llegado más lejos del Celtic de Glasgow, que con todos mis respetos, no deja de ser un grandísimo equipo de una liga en la que sólo juegan dos. O también, que tiene 31 años y que sus mejores tardes en el ruedo ya las ha dado. O que el idioma, va a ser un hándicap insuperable, aunque me imagino, que como mínimo hablará inglés. Y así, mil y una pegas que a buen seguro, le podríamos sacar al nipón.

Y bueno, es posible que todo eso sea cierto pero aun así, no puedo evitar sentirme esperanzado con lo que creo que éste fichaje, puede llegar a aportarle al Espanyol. Y es por eso, que ya estoy deseando (más que en otros años) que llegue la pretemporada para poder verle en acción defendiendo nuestros colores. Y que el próximo 2 de agosto, pueda disfrutar en vivo y en directo de su gran clase durante la inauguración del nuevo estadio, confiando en presenciar alguno de sus magistrales lanzamientos de faltas, si es que le dejan tirarlas, que esa es otra. Y, sobre todo, porque este verano, y en contra de lo que por desgracia se estaba convirtiendo en norma, encaro el futuro de mi equipo con ánimos renovados, creyendo en que, por qué no, la próxima pueda llegar a ser, una temporada memorable.

Al fin y al cabo, si al final, el príncipe nos sale rana y el preludio acaba por desvanecerse, ya se encargará la vida (como en tantas otras ocasiones) de ir amortiguándonos el golpe.


viernes, junio 19, 2009

Mi pequeño rito

La primavera entró con fuerza en Ibiza, como si quisiera hacernos olvidar de golpe el frío y lluvioso invierno que habíamos padecido. Tanto fue así, que a la vista de los primeros rayos de sol mi mujer me pidió que le montara en la terraza el pequeño toldo con el que nos protegemos de la canícula durante el verano, aun cuando y según mi humilde opinión todavía era pronto, pues es bien sabido que durante el mes de abril, en Ibiza siempre suele caer siempre alguna que otra tormenta importante. Vamos, en Ibiza y en el resto de España, que ya lo dice el refrán: “Marzo lluvioso y abril ventoso, hacen a mayo florido y hermoso”.

Sea como fuere, lo cierto es que aun en contra de mi voluntad (ya se sabe que donde hay patrón…….) y aunque sé que no debía, le acabé haciendo caso a mi mujer, por lo que monté el toldo para ver cómo tan sólo tres días después, éste salía medio volando por el jardín desgarrando toda su tela y doblando varias de las varillas de aluminio de su estructura. Vamos, dejándolo para el arrastre. Aunque la verdad sea dicha, económicamente el toldo estaba más que amortizado, pues lo compramos por unos 30 € en el 2.007 y ya teníamos pensado jubilarlo después de este año, así que por ese aspecto no me importó demasiado. Además, y como no hay mal que por bien no venga, aquello también tuvo su lado positivo.

(El toldo y la bandera, en sus mejores momentos)
Desde que el lejano ya 24 de enero, un tremendo temporal partiera en tres pedazos el palo de madera que hacía de mástil para la bandera del Espanyol que decoraba el tejado de mi casa, ésta no había vuelta a ondear. Por A o por B, no fui capaz de encontrar antes un palo que encajara en las peculiaridades de la enseña, pues debía ser largo, unos dos metros mínimo, pero no muy ancho, ya que tenía que entrar por el hueco que la propia bandera trae para tal fin. Así, que cuando el toldo voló, tras ver el montón de varillas metálicas tiradas por el suelo de seguida vi que les podría sacar provecho, por lo que tras empalmar tres de ellas, ya tuve de nuevo un mástil para la bandera y, además, de unos 2,8 metros de altura, mucho más que el anterior. A continuación, cogí uno de los pesados pies de parasol con los que amarrábamos el toldo, lo subí al tejado y planté de nuevo allí la blanquiazul. De ese modo, el domingo día 5 de abril y coincidiendo con el partido contra el Deportivo de la Coruña, mi bandera, con todos su rasguños y sus jirones, volvió a desafiar a las inclemencias y a las adversidades y se dispuso para afrontar la primera de las diez últimas jornada de liga, en las que se iba a decidir el futuro inmediato del club.

(Ondeando de nuevo, el día del partido contra el Depor)
Casualidad o no, el primer partido con la bandera nuevamente izada se ganó por 3 a 1, lo que me hizo preguntar el porqué no la habría izado antes. Una semana después, un compromiso familiar me hacía viajar a Palma de Mallorca en donde por radio, pude seguir el triste encuentro contra el Numancia. Con el 0-0 final, regresé a Ibiza al día siguiente alicaído y al llegar a casa, observé asustado que la bandera, había desaparecido. Rápido, subí al tejado y pude observar, aliviado, que aunque tirada por el suelo, la bandera aún estaba ahí. Por lo visto, una nueva ventolera la había tumbado pero no pudo acabar con ella, por lo que decidido a mantenerla en pie hasta que por lo menos acabara la temporada, la bajé y le busqué una nueva ubicación, justo en la entrada de la casa.
(En su ubicación actual)

Quizás, su nueva situación no la permitiera brillar tanto como antes, y mucho menos, el ondear con la misma fuerza con la que lo hacía en el tejado, pero, por el contrario, si me permitía a mí cada día el hacerle un pequeño saludo al pasar junto a su lado. No un saludo marcial, rígido o protocolario del tipo "jura de bandera", sino más bien, una pequeña y suave caricia con la palma de la mano y siempre, acompañada de una frase del tipo:”Venga coño, que podemos”.

Así, y durante muchas semanas, aquel se fue convirtiendo en mi pequeño rito con el que intentar animar o dar suerte al equipo. Un rito, que conforme avanzaban las semanas y la salvación se iba consolidando se me fue haciendo obligatorio el cumplir, pues a veces, y por encima de la lógica, tras haberlo visto ya todo perdido los aficionados al fútbol dejamos sacar nuestro lado supersticioso y nos agarramos a cualquier clavo ardiendo con tal de alcanzar nuestro objetivo, por más absurdo que parezca.

Y es por eso, que la bandera seguirá ondeando en su nueva ubicación de manera ininterrumpida durante todo el verano que está a punto de comenzar, y continuará haciéndolo una vez que empiece la próxima temporada, hasta que desgastada por el sol, el viento y la lluvia no quede de ella un solo jirón y deba ser reemplazada por una nueva, cosa que entonces haré, con todos los honores que se merece.

viernes, junio 12, 2009

El hedor del dinero

Nunca tuve nada contra el Real Madrid. Más bien al contrario, el de Concha Espina siempre fue un equipo que gozó de mis respetos y hasta de mis simpatías, aunque quizás, esto último se debiera a que cada liga ganada por los blancos, era una liga que no ganaban los azulgranas.
Pero como decía, si que gozó durante mucho tiempo de mis respetos. Unos respetos, que provenían de la década de los 80, de cuando siendo todavía un crío, tuve la suerte como aficionado al fútbol de disfrutar de una de las quintas de futbolistas de mayor calidad que dio nunca España, la del Buitre. Aquel, fue un Madrid espectacular que batió el record de goles en la liga (ni el barça de este año lo ha podido superar) y que se basaba en una columna vertebral formada por jugadores criados en su cantera, en el Castilla de aquel entonces, a los que acompañaban otros jugadores de enorme calidad y que no tardaban en identificarse con el club.
Así, a los Michel, Chendo, Martín Vázquez, Sanchís, Pardeza y el propio Butragueño, se les unían o ya estaban de antes los Camacho, Gordillo, Buyo o Hugo Sánchez, lo que propiciaba que el Real Madrid fuese uno de los equipos que mejor fútbol practicara en todo el continente (algo que los pericos tuvimos que sufrir en forma de humillantes goleadas en más de una ocasión) y si bien es cierto que aquel conjunto tropezó en la que era su obsesión, la 7ª copa de Europa, no lo es menos que consiguió dos copas de la Uefa consecutivas en una época en la que la Uefa era igual o más difícil que ganar que la Copa de Europa. Baste como ejemplo el decir que el Milán A.C. al que nosotros eliminamos en la 87/88, fue el que esa misma temporada ganaría el Scudetto y a raíz de ahí, empezaría su dominio continental ganando la copa de Europa en las campañas 88/89, 89/90 y en la 93/94, ésta última jugada en Atenas y humillando a unos que se hacían llamar el dream team.
Después, y ya en la década de los noventa las cosas empezarían a cambiar. A raíz de la ley Bosman, a los presidentes de los clubes se les fue la olla por completo y al calorcito de los dineros dados por las televisiones en el inicio del ppv, se empezó a fichar a diestro y siniestro dejando cada vez más de lado a las canteras. Así, Lorenzo Sanz, empezó a tirar de talonario hasta conseguir un gran equipo que le daría por fin no sólo la 7ª, sino también la 8ª copa de Europa, ya mal llamada Liga de campeones. Aquel equipo, al que algunos denominarían la quinta del Ferrari, lo formaban jugadores de la talla de Roberto Carlos, Seedorf, Mijátovic o Suker, más alguno nacional como Morientes o Michel Salgado y quedando el peso de la cantera en Raul y Guti, a los que se les acabaría sumando Casillas. También, contaba con un jugadorazo herencia de la directiva anterior, Fernando Redondo, y luego, ya vendrían los MacMananan, Balic, Savio, Julio Cesar etc.
No obstante, y pese a las dos copas de Europa en tres años, el Real Madrid era un equipo hundido en lo económico, sobre todo por tanto fichaje caro y tanto sueldo astronómico y de ahí, que en unas elecciones a los pocos meses de ganar la octava y contra todo pronóstico, por lo menos para mí, un empresario enormemente conocido en el mundo de las finanzas pero desconocido en el del fútbol, Florentino Pérez, arrebatara el poder a Lorenzo Sanz, aunque sin duda, si ganó no fue tanto por la quiebra del club, sino por el arma secreta que ocultaba; El fichaje de Figo.
Aquello, marcaría una nueva etapa dentro del mundo del fútbol. En una época de bonanza económica, y gracias a sus fabulosos contactos, el Sr. Pérez pegaría un pelotazo urbanístico vendiendo la ciudad deportiva con la que sacó pasta suficiente como para eliminar la deuda y, ya de paso, embarcarse en una política deportiva absurda de fichajes galácticos, aunque enmascarándola bajo el lema de “Zidanes y Pavones”, esto último en honor a un joven central de la cantera del que nunca más se supo.
Cómo era de prever, semejante despropósito acabó mal. A lo estúpido de fichar jugadores más por el nombre que por las necesidades reales de la plantilla, se sumó la incoherencia de echar a la calle al entrenador que mejor había sabido llevar tal elenco de estrellas, Vicente del Bosque, y sustituirlo por un portugués que no pasaba de ser el segundo de Ferguson en el United, aunque eso sí, era un tío elegante y lucía bien en las fotos. Luego, llegarían los años en blanco, nunca mejor dicho, los cambios constantes de entrenadores, la inestabilidad institucional y la huida, dejando un tras de sí un solar arrasado en el que han ardido hasta tres o cuatro presidentes más desde entonces.
Y ahora, tres años después, vemos como se estrena la segunda parte de la saga Galáctica, que promete ser aun más espectacular que la anterior. De momento, ya hemos visto como en dos fichajes se han gastado más de 160 millones de euros de los 300 que, según dicen, tienen pensado emplear en la reconstrucción del equipo (y eso que estamos en crisis) y que nadie sabe de dónde van a salir. Bueno, salir saldrán de los bancos, lo que no se sabe es cómo los van a devolver, pese a los múltiples informes económicos que proliferan estos días en algunos diarios diciendo que ambos fichajes a la larga serán rentables.
Y puede, que hasta sea cierto que el Real Madrid recupere en todo o en parte la monstruosa inversión que está realizando, pero lo que es seguro, es que éste equipo dista mucho de ser aquel rival al que yo aprecié en su día por estar formado básicamente por jugadores de su cantera. Y es que, en el mejor de lo casos, la próxima plantilla del Real Madrid contará sólo con tres canteranos que tengan posibilidades reales de formar parte del once titular: Casillas, Guti y Raul, y los tres, curiosamente, ya estaban en el Real Madrid mucho antes de la llegada del Ser Superior.
Por fortuna, y como ya demostramos en el último derby jugado en el Camp Nou, el fútbol no es una empresa convencional, sino que hay muchos factores que pueden desestabilizar la cuenta de resultados, por lo que espero que tanto relumbrón galáctico no nos deslumbre la próxima vez que juguemos contra ellos y podamos hacerles frente y darles donde más les duele (cosa que por otra parte y en nuestra casa solemos hacer) ya que si ganarle a un equipo como el Real Madrid siempre es agradable, el hacerlo cuando va tan cargado de estrellas es ya un orgasmo insuperable.
Y hablando de nuestra casa, lo que de verdad me da miedo de éste nuevo Real Madrid es el pensar en cuantas entradas les reservará, y a qué precio se las querrá poner, el Sr. Pedro Tomás a los merengues catalanes el día que nos visite el club blanco. Y es que, después de ver lo que tuvimos que tragar en el último partido que jugamos contra ellos en Montjüic, ya no me puedo esperar nada bueno.
Y si no, al tiempo.

sábado, junio 06, 2009

Precioso

La verdad, no encuentro otro adjetivo mejor con el que definir nuestro nuevo estadio que no sea justamente ese, el de precioso, en todas la acepciones de la palabra. Y eso, que según aquellos que han tenido la suerte de verlo en vivo y en directo, las fotos y los vídeos que todos hemos podido ver estos días no le hacen honor a la realidad, sino que incluso es mucho mejor de lo que aparenta.
Y es que el nuestro, es un estadio moderno pero con el toque clásico de los grandes e históricos campos de fútbol, de esos, en los que los jugadores rivales pueden sentir la presión en sus cogotes, y los locales el aliento de las gargantas de sus aficionados. De esos, en los que a buen seguro más de un linier se lo pensará dos veces si no está bien seguro a la hora de levantar el banderín, ya sea para cortar una jugada local o para validar una visitante, y de los que también más de un árbitro tendrá cuidado de no chulearnos como lo han hecho en infinidad de ocasiones en la última década en Montjüic. De esos, en los que las aficiones rivales que vengan con ganas de bronca, no lo tendrán tan fácil como hasta ahora. De esos en definitiva, en los que se puede degustar el autentico sabor del fútbol, sin que éste quede desvirtuado por la lejanía de la grada con el césped, como nos sucedía hasta ahora.
Pero aparte de eso, el nuevo estadio es mucho más que un simple campo de fútbol, pues es también una ilusión para miles y miles de pericos que nunca se acabaron de sentir cómodos en el olímpico, y que creían estar condenados a seguir a su Espanyol de por vida en un estadio que no era el apropiado. Y es también, un motivo de orgullo renacido para una afición que hace doce años, lloró al ver como la que había sido su casa, caía derrumbanda bajo el destructivo poder de la dinamita, y sentía el obligado destierro como la peor de las calamidades que le podía suceder.
Es por ello, que independientemente de los atrasos en las obras, problemas de todo tipo durante la construcción, sobrecostos que habrá que pagar algún día y demás historias que en más de una ocasión nos hicieron llegar a dudar de si veríamos nuestra nueva casa en pie o no, creo que es de justicia el aplaudir el duro trabajo que durante toda ésta década que está a punto de terminar, han llevado a cabo tanto el presidente Sánchez Llibre cómo los directivos Perelló, Morlanes, etc.. (pongo etc pues no quisiera dejarme a ninguno) así como a los alcaldes tanto al de Cornellá como al del Prat e, incluso, al propio presidente de la Generalitat, quien en el momento de iniciarse el proyecto era el alcalde de Cornellá.
A todos ellos muchas gracias, pues aunque en ocasiones uno pueda estar muy en desacuerdo con lo que hacen, dicen o piensan, hoy no puedo menos que felicitarles y agradecerles su trabajo para que éste nuestro gran sueño, se haya convertido en realidad.
( El nuevo estadio, visto desde mi asiento)