jueves, noviembre 12, 2009

Fiebre en las gradas

Ha sido el quinto libro relacionado con el fútbol que me he leído en los últimos tiempos pero el primero que no tiene absolutamente nada que ver con el Espanyol. De hecho, y por no tener, tampoco tiene nada que ver ni con nuestra liga, ni con nuestra época, pues la historia no es otra que la vida de un seguidor del Arsenal (contada por él mismo) entre 1968 y 1992 y que si ha caído hace relativamente poco en mis manos ha sido gracias a una reedición. Una historia que, pese a que el título del libro pudiese llevar a engaño, no trata de violencia ni hooliganismo, si bien, y cómo no podía ser de otra manera teniendo en cuenta en los años en que está ambientado, si que pasa en algún momento sobre los orígenes de la violencia en el fútbol inglés. Pero no, el título del libro viene determinado por la pasión del autor, Nick Hornby, en pos de las andanzas de su equipo. Y es ahí, en donde uno ve que, ya sea en la liga inglesa o en la española, en los setenta o en los noventa, somos muchos los aficionados que estamos cortados por un mismo patrón. Y si no, baste como ejemplo estos cuatro párrafos elegidos casi al azar (pues podría haber puesto cualquier otro) para demostrarlo. El primero es de cuando comenta la posibilidad de tener un hijo que le salga seguidor de otro equipo, una de las pesadillas de todo buen padre futbolero:

“Cuando considero la posibilidad de ser padre, soy consciente de que me entra un miedo cerval si se me ocurre pensar en este tipo de traición. ¿Qué haría yo si mi hijo o mi hija decidieran, a los 7 u 8 años de edad, que su padre está loco, y que el Tottenham o el West Ham es el equipo de sus amores? ¿Cómo pasaría yo ese trago? ¿Haría lo que ha de hacer un padre decente, es decir, aceptar que mis días en Highbury están contados, y comprar un par de abonos para ir a White Hart Lane o a Upton Park? No, ni de broma. Bastante infantil soy yo cuando hablamos del Arsenal, y difícilmente podría acceder a los caprichos de un niño. Le explicaría por el contrario que, aunque sin duda respetaría cualquier decisión de ese tipo, si tanto desea ir a ver a los suyos tendría que ir por su cuenta, con su dinero, bajo su responsabilidad. A ver si así se entera el mocoso de lo que vale un peine”.

Tampoco tiene desperdicio cuando habla del intento de muchos dirigentes por cambiar la fisonomía de la grada, aunque esto, y pese a que es algo que todavía se puede ver hoy en día, habría que contextualizarlo en la compleja realidad social de la Inglaterra de los setenta y ochenta:

Los grandes clubs parecen estar hartos de sus hinchas de base. En cierto modo, ¿quién podría echarles la culpa de eso? Los jóvenes varones de la clase obrera, de clase media baja, suelen traer de la mano un complejo y a veces inquietante conjunto de problemas propios; los presidentes y los consejeros podrían sostener que dispusieron de una ocasión y que la echaron a perder, e incluso que las familias de clase media -el nuevo público al que se quiere traer al estadio- no sólo se portarán como es debido, sino que además pagarán mucho más para hacerlo. Este argumento tiende a pasar por altos ciertas cuestiones capitales sobre la responsabilidad y la justicia, así como que los clubs de fútbol tengan o no un papel que desempeñar en la comunidad a la que pertenecen. Pero es que aun cuando no se tengan en cuenta estos problemas, a mí me da la impresión de que en todo el razonamiento se esconde un defecto fatal. Parte del placer que se tiene en estadio de fútbol es un mezcla de lo indirecto y lo parasitario, ya que a menos que uno esté en el Fondo Norte, o en el Kop si uno es hincha del Liverpool, o en Stretford End si el equipo de sus amores es el Manchester United (1), confía plenamente en que sean otros los que aporten el ambiente, y el ambiente es uno de los ingredientes clave de la experiencia futbolística. Estos inmensos fondos son tan vitales para los clubs como para los propios jugadores, no sólo porque los ocupantes de los fondos manifiestan sonoramente su apoyo incondicional al equipo, no sólo porque proporcionan al club cuantiosas sumas con cada partido (aunque estos factores no sean ni mucho menos desdeñables), sino sobre todo porque sin su concurso nadie se tomaría la molestia de ir al campo. (…) ¿Quién pagaría por una tribuna si el campo entero estuviese lleno de ejecutivos? El club vende las entradas de tribuna y de palco con la condición de que el ambiente es gratis, por lo cual es lícito pensar que el Fondo Norte ha generado tantos ingresos como cualquiera de los jugadores. ¿Quién se va a ocupar del ruido a partir de ahora? ¿Seguirán yendo al campo los chavales de clase media, con sus padres y sus madres, si son ellos los que tienen que generar el ruido y el ambiente? ¿No tendrán la sensación de que les han timado? Efectivamente, así las cosas el club les habrá vendido entradas para un espectáculo cuyo mayor atractivo ha sido eliminado precisamente para dejarles sitio a ellos”.

1 (Salvando las distancias, esto vendría a ser como nuestra Curva para entendernos)

El tercer párrafo a señalar, es de cuando el autor habla del placer de ser un hincha:

“Hay una cosa que tengo por segura en esto de ser un hincha: no se trata de un placer indirecto, a pesar de que todo parezca indicar lo contrario. Los que digan que prefieren jugar, en vez de ir a ver un partido, yerran por completo. El fútbol es un contexto en el que ver se convierte en hacer, y no en el sentido aeróbico del término, ya que ver un partido, fumar como un descosido mientras dura el encuentro, beber después del partido, comer patatas fritas en el camino de vuelta a casa, seguramente son actividades que no te harán ningún bien, como se supone que si lo hace el corretear de un lado a otro del campo. Pero cuando se da un triunfo de uno u otro tipo, el placer no irradia de los jugadores a los hinchas, no llega de forma pálida y aminorada hasta los que estamos al final de las gradas; nuestra diversión no es una variante aguada de la diversión del equipo, por más que sean los jugadores los que marcan los goles (…) Cuando se produce una derrota desastrosa, la tristeza que se apodera de nosotros es, en efecto, una forma de autocompasión. Todo el que aspire a comprender de qué manera se consume el fútbol tiene que entender esto antes que ninguna otra cosa. Los jugadores no son más que nuestros representantes, elegidos por el entrenador y no designados por nosotros, a pesar de lo cual siguen siendo nuestros representantes (…) Soy parte del club tal y como el club es parte de mí, y lo digo a sabiendas de que el club me explota, de que no tiene en cuenta mi punto de vista, de que a veces me trata como a un cero a la izquierda, de manera que mi sentimiento de conexión orgánica con el club no tiene nada que ver con la tozudez, la confusión y otros malentendidos sentimentales en torno al funcionamiento del fútbol profesional. Aquel triunfo en Wembley (Copa de la liga 86/87) me perteneció a mí tanto como a Charlie Nicholas (jugador) o a George Graham (entrenador), y me lo trabajé tan a fondo como ellos. La única diferencia que hay entre ellos y yo estriba en que yo he invertido más horas, más años, más décadas que ellos, y por eso comprendo mejor qué sucedió aquella tarde. Por eso aprecio con más dulzura por qué sigue brillando el sol cada vez que lo recuerdo”.

Y el cuarto y último párrafo que quiero destacar, es uno que me viene realmente bien, pues, como en todo tipo de adicción, y el fútbol está claro que lo es, siempre es bueno ver que hay otros que están mucho más enganchados que tú, lo que, sin duda alguna, le sirve a uno para aliviar en parte, sólo en parte, el remordimiento de culpa por las muchas tonterías cometidas a lo largo de los años por este vicio:

“A medida que envejezco, la tiranía que ejerce el fútbol en mi vida, y en la vida de las personas que me rodean, empieza a ser menos razonable, menos atrayente. Los familiares y amigos saben de sobra, tras largos años de agotadora experiencia, que el calendario de los partidos es el que tiene la última palabra en cualquier cita que podamos convenir; entienden, o aceptan al menos, que los bautizos, las bodas y cualquier otra reunión semejante, que en otras familias serían prioridades incuestionables, conmigo sólo se pueden fijar tras la debida consulta. (…) He recibido invitaciones de boda que muy a regañadientes, pero de forma inevitable, he tenido que rechazar, si bien siempre me esmero en aducir una disculpa socialmente aceptable, relacionada con problemas familiares o dificultades laborales: “Jugamos en casa contra el Sheffield United” no sería una excusa apropiada en tales situaciones. Además, hay que tener en cuenta los imprevisibles desempates de las eliminatorias de Copa, los partidos entre semana, los partidos que pasan del sábado al domingo sin previo aviso,…….Y así tengo que declinar invitaciones que coinciden con un hipotético partido, así como las que coinciden de hecho con un partido de verdad”.

En resumen, creo que es un libro ameno, divertido y que, pese a los años que hace que se escribió, sigue plenamente vigente y es más que recomendable para todos los amantes del fútbol. En especial, para aquellos que pensamos y sentimos que el fútbol, y más que el fútbol nuestro equipo, no son sólo los 90 minutos que dura un partido, sino que es algo que va más allá. Mucho más allá.

jueves, noviembre 05, 2009

Nené

Fue la segunda temporada tras nuestro último ascenso, cuando en la previa a un derbi jugado en enero del 96 se produjo un cruce de declaraciones entre el jugador rumano del F.C. Barcelona, Gica Popescu, y el de Espanyol, Sebastián Herrera. Popescu, vino a decir que el Espanyol ya había tocado techo en cuanto a resultados y clasificación en aquella campaña (el Espanyol llegaba al derbi siendo segundo y con tres puntos de ventaja sobre el F.C. Barcelona) a lo que Herrera respondió al ser preguntado por las palabras del rumano con un irónico ¿quién es este? Al día siguiente, Popescu, al ser requerido por la prensa, dijo textualmente: “La primera vez que oí su nombre (el de Herrera) fue al llegar al campo. Los compañeros me preguntaron si había leído sus palabras. No sabía quién era Herrera. Me han dicho que es el central del Espanyol y que lo único que ha hecho es bajar con los cuatro equipos que ha jugado. Creo que ya he dicho bastante”.
(Texto extraído de la hemeroteca del Mundo Deportivo)

La verdad, y aun siendo un dato real, ya que Herrera descendió con Mallorca, Burgos y Lleida (desconozco cuál era el 4º equipo que se cita en la información) lo cierto es que aquello me sorprendió, pues me pareció de una bajeza tremenda el atacar de esa manera a un compañero de profesión (casualmente criado en C’an Barça) teniendo en cuenta además, de que la culpa de un descenso no la tiene nunca un solo jugador, sino que es cosa de todo el equipo.
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Cuando poco antes del cierre del mercado de fichajes conseguimos la cesión de Nené para suplir a Riera, no lo acabé de ver claro. Por un lado, sabía que traíamos a un jugador de gran técnica individual y bastante hábil en la suerte del regate, pero por el otro, que también era un jugador al que siempre le faltó “algo” para acabar de triunfar en la liga española e incluso en la francesa, de ahí, su cesión por parte del Mónaco a última hora. Y es que, y pese a su habilidad personal, el brasileño contaba en su debe con dos enormes losas que podían lastrarle en exceso, como eran el haber bajado de forma consecutiva con Alavés y Celta antes de irse a Francia, por lo que no estaba seguro de que fuese un jugador mentalmente preparado para un equipo como el Espanyol, tan habituado en los últimos años a tener que pelear por no bajar.
Sin embargo, y pese a los pésimos precedentes, o tal vez justo por eso, Nené se acabó convirtiendo en una de las piezas claves de la milagrosa salvación del Espanyol. De hecho, cada vez que lo veía encarar a un contrario, tirar una falta o jugársela desde el punto de penalti, en una situación tan crítica como la que estábamos en el tramo final del campeonato, pensaba en lo que tenía de meritorio la asunción de tanta responsabilidad por parte del jugador de la plantilla al que, probablemente, menos perjudicaba un hipotético descenso del Espanyol. No en vano, él estaba cedido con nosotros y, pasara lo que pasara, seguiría jugando en un equipo de primera al año siguiente. Claro que quizás, a lo que no estaba dispuesto Nené era a pasar por tercera vez, tal y como le ocurrió a Herrera en su día, por el amargo trago de bajar a segunda (de lo peor que le puede pasar a un futbolista) y de ahí, su especial hincapié en luchar porque eso no sucediera.
Al final, la historia sabemos cómo acabó. El Espanyol se salvó y Nené se revalorizó, lo que hizo imposible que el club pudiese contratarlo. Normal, y más si tenemos en cuenta que su excepcional rendimiento en el tramo final de la liga pasada no quedó ahí, sino que hoy en día aún continua, siendo por ahora el máximo goleador del campeonato galo con 9 goles en las diez u once primeras jornadas, lo que de paso, ha aupado al Mónaco a la parte noble de la clasificación.
Y yo, visto lo visto, he de decir que me alegro por él, pues en los pocos meses que estuvo en el Espanyol, demostró un compromiso hacía nuestros colores muy por encima de lo que, dada las circunstancias, algunos hubiésemos podido imaginar.

Por eso, muchísimas gracias Nené. Fue un placer (y una suerte) el tenerte con nosotros la temporada pasada. Ojalá, te siga yendo todo tan bien como hasta ahora.
(Post editado tras el preciso comentario de PERICODELMASNOU, en el que acierta de lleno en el autor de aquellas declaraciones. Que lujo el tener unos lectores tan apañaos).

miércoles, octubre 28, 2009

Felicidades Espanyol

Estamos de celebración. Hoy, 28 de octubre de 2009, nuestro querido y siempre Mágico Espanyol cumple 109 años y, pese a todo y a todos, incluidos algunos pericos, podemos decir que goza de buena salud. No perfecta, pues son muchos los achaques (y ataques) padecidos en este poco más de un siglo que ha transcurrido desde que nació, pero buena al fin y al cabo ya que, pese a que en más de una ocasión hemos pensado que se nos iba al hoyo sin remisión, al final, siempre consigue recuperarse.

109 años ya, y parece que fue ayer que celebrábamos su centenario, y antes de ayer que yo empecé a seguirlo con pasión, y casi ni me acuerdo de cuando fue eso. Y es que el tiempo vuela y lo que empezó siendo una ilusión adolescente, la de ver al Espanyol ganar La Liga, no pudo ser en los ochenta (aunque cerca estuvimos), tampoco en los noventa y, mucho me temo, tampoco lo será en esta primera década del siglo XXI. Por desgracia, La Liga cada vez está más cara y si ya históricamente ha sido cosa de dos, con algún outsider esporádico de tanto en tanto, ahora el ganarla es casi una misión imposible.

Aun así, y como ya comenté en otra ocasión, yo no pierdo la ilusión de verlo campeonar algún día pues la fe, es lo último que se ha de perder. Aunque, ¿quién sabe?, puede que en mi caso eso sea hasta contraproducente ya que, ¿quién me dice a mí que llegado ese momento no piense que ya no valga la pena continuar, y lo deje de una vez por todas?. No en vano, y como reza un antiguo y sabio proverbio japonés; “es mejor viajar lleno de esperanza que llegar”, por lo que tal vez, y una vez cumplido ese casi utópico objetivo, hasta es posible que diese por zanjada mi etapa como hincha españolista.

En cualquier caso, y mientras espero paciente a ver si llega o no ese glorioso día y que es lo que decido entonces, lo que si deseo es poder seguir celebrando uno a uno todos los años que, cada 28 de octubre, vaya cumpliendo el R.C.D.E. 1900

Moltes felicitats Espanyol, i que siguin molts mes.

miércoles, octubre 21, 2009

Pericos Ibiza

Fue el pasado jueves día 15. Mientras que entre el representante, los directivos, el jugador y el presidente (por este orden) se encargaban de ir liándola parda durante la semana con el affaire Tamudo, creando de paso un enorme cisma en la afición, en la sala de prensa del estadio de Cornellá-El Prat, y aprovechando la Asamblea General Ordinaria de Peñas del Espanyol, se oficializaba el alumbramiento de una nueva peña blanquiazul, PERICOS IBIZA, la cual, nace con el principal objetivo de intentar aunar esfuerzos y aglutinar un poco el sentimiento españolista entre los siempre tan desperdigados pericos de esta isla.

De momento no es que seamos demasiados, unos diez, pero si todo va bien, esperamos poder doblar la cantidad en no mucho tiempo. Además, ya disponemos de un bar-restaurante, SES CAMPANES, en el que, gustosamente, se han ofrecido a comprarnos todos los partidos que juegue nuestro Mágico, ya sean en PPV o en GolTV, por lo que, a partir de ahora, cualquier españolista foráneo que esté de paso por nuestro islote y quiera ver un partido no tiene más que ponerse en contacto con nosotros, bien a través de este blog, o bien a través del que, cuando se me quite la galbana otoñal que tengo encima, crearé en los próximos días.

Decir también, que entre nuestras primeras medidas para conseguir financiación esta la de, cómo no, vender lotería de Navidad, por lo que ya os aviso a todos los que leáis esto que no hace falta que compréis ningún décimo o papeleta por ahí, ya que, a buen seguro, el número premiado este año será el nuestro. Siento desilusionaros de este modo pero eso sí, si alguien quiere ser partícipe de nuestra suerte no tiene más que decirlo, que por la módica cantidad de 5 euritos por papeleta, una minucia oiga, le podemos vender toda la que quiera.

(No busques más, que esta es la que tocará)

Mientras tanto, y a la espera de que la lotería nos saque de pobres, el próximo sábado ya haremos una visita en grupo a SES CAMPANES, ya que, pese a que el partido es en abierto, la hora es ideal para acercarse allí a degustar unas magníficas tapas previas a la victoria (o lo que sea que hagamos) contra el Sevilla.

Aunque a decir verdad, lo que realmente espero es, mas pronto que tarde, poder escribir acerca del primer desplazamiento que como peña podamos efectuar, ya sea a cualquier campo de España o al propio Cornellá-El Prat, pues ese, es otro de los grandes objetivos que nos hemos marcado para esta temporada.

Está por ver si lo conseguimos.

sábado, octubre 17, 2009

Desganado

Hay veces, por desgracia muchas más de las que serían de desear, que a uno se le desvanece por completo la ilusión por escribir alguna historia, anécdota o reflexión que tenga tan siquiera algo que ver con el Espanyol. Esta semana, sin ir más lejos, ha sido una de esas veces porque cuando ya tenía un par de temas empezados, a los que tan sólo faltaba darles un poco de forma antes de poder colgarlos en el blog, al ver el bochornoso espectáculo montado por el Club se me han quitado por completo las ganas de terminar de escribirlos.

Y cuando hablo de Club, lo hago en el más amplio sentido de la palabra, o lo que es lo mismo; presidente, directivos, jugador y, cómo no, afición. Sobre todo, porque tras leer las declaraciones y contradeclaraciones públicas de las dos partes implicadas, (directiva y jugador) y los comentarios vertidos al respecto por los aficionados en los distintos foros de opinión, divididos entre los "pro" y los "anti", se me hace difícil el seguir creyéndome, ni aunque sea por un sólo instante, el que seamos esa “Força d’un Sentiment” que reza nuestro eslogan, y de la que tanto alardeamos.

Y es que creo que con esta historia, todos, pero absolutamente todos los estamentos del club, de un modo u otro, salen perjudicados pero lo que es muchísimo más grave es que, por encima de cualquier persona o personaje, el peor parado del asunto, y a pesar de no ser de carne y hueso, tiene un nombre y unos apellidos muy claros; Real Club Deportivo Espanyol de Barcelona.

Ese, y no otro, es el que, a la postre, acabará pagando todos los platos rotos esta semana por algunos insensatos que podían, y debían, haber elegido otra manera muy distinta de hacer las cosas.

Y si no, al tiempo.

(Imagen del post, cortesía d'en Txamet)

viernes, octubre 09, 2009

De l'encís al somni

Fue el pasado 15 de agosto. Mientras revisaba un extracto bancario, vi un cargo de 6 euros proveniente del R.C.D. Espanyol de Barcelona S.A.D. que no sabía a qué se debía. De hecho, la renovación del carné de socio la había pagado, no, mejor dicho, me la habían descontado ya a finales de junio y además, tampoco me sonaba haber comprado nada en la tienda on-line en el último mes. Sea como fuere, al ser un cargo tan pequeño y pensando también que igual se debía a algún tema relacionado con el cambio de estadio, como que no le di mayor importancia.

A los pocos días, no obstante, el misterio quedó desvelado. Al descargarme todos los recibos del mes por internet, vi que el cargo se debía a la “Cuota de colaboración con la Fundación del R.C.D. Espanyol”, a la que, aunque ya no lo recordaba, me di de alta la temporada pasada. No por nada en especial, sino porque quería conseguir el fenomenal D.V.D. que dieron entonces. Y cuál fue mi sorpresa, cuando leí en el recibo que, a partir del día 7 de septiembre, podría pasar a recoger por el P.A.S. el libro que daban para esta campaña, “De l’encís de Sarrià a la magia de Cornellà”, lo que parecía hecho aposta porque justo el día 12 yo iba a estar en Cornellá con motivo del primer partido oficial en el nuevo estadio.

Sin embargo, y como no siempre se puede tener tanta suerte, al final la entrega del libro se acabó retrasando por querer incluir sus autores, Manuel Fanlo y Manuel Cabezón, varias fotos de Jarque en su recuerdo. Así, al no poder conseguirlo aquel día, no me quedó más remedio que, como tantas otras veces por culpa de algo relacionado con el Espanyol, echar mano de mi hermana pequeña, la cual, tuvo a bien acercarse por el estadio la semana pasada a retirar mi ejemplar.

Y ya con el libro en la mano, tengo que decir que es precioso. Con unas espectaculares instantáneas de cuando el fútbol era otra cosa, no sé si mejor o peor, pero otra cosa muy distinta a lo que es ahora, a través de sus páginas se va recorriendo lo que han sido los 86 años que han pasado desde que pisamos Sarriá por primera vez, hasta nuestra llegada a la tierra prometida de Cornellá, pasando por Montjuic. Unas fotos que son historia viva del españolismo y de sus protagonistas, desde los míticos Pitu Prats, Zamora, Martorell o Teruel, a los que algún día también veremos como míticos, si es que no los vemos ya, Arteaga, Pochettino, Tamudo o Ferran Corominas entre otros. Unas fotos asimismo que, como no podía ser de otra manera en estos correctísimos tiempos en los que vivimos, son de una pulcritud exquisita y casi inmaculada, algo difícil de conseguir en las del Sarriá de los años 80 (aunque alguna que otra cosilla sí que se les ha pasado) y en las que, aparte de aventuras pericas, se recogen también otros acontecimientos históricos vividos como fue aquel Mundial de ESPAÑA 82, en el que nuestra añorada bombonera tuvo la suerte de acoger a tres de los mejores equipos del torneo; Argentina, Brasil y el que a la postre sería el campeón, Italia.

Aun con todo, y por ponerle alguna pequeña pega, yo le pondría hasta tres. La primera su diseño, ya que es un libro hecho a lo ancho y no a lo alto, lo cual está muy bien porque permite ver algunas fotografías a un gran tamaño, DIN-4 en horizontal para entendernos, pero dificulta su colocación en cualquier estantería, pues sobresale respecto a los libros estándar. La segunda sus tapas, de cartón fino y fácilmente rompibles, sobre todo si uno es un poco manazas o, como también es mi caso, tiene dos criaturillas en casa a las que les gusta jugar con todos los libros que caen en sus manos. Y la tercera, y esa sí que la veo más criticable, su precio de venta a todos aquellos pericos que no pertenezcan a la Fundación, 25 eurazos del ala, que a mi modo de ver, son excesivos para un libro de ese tamaño (tampoco es muy grande que digamos) y que además está patrocinado hasta por tres sponsors distintos.

Pero salvando esos ínfimos detalles, y si alguien está dispuesto a hacer el desembolso, me parece un libro más que interesante y muy recomendable para todos aquellos a los que, por vicio o por placer, nos gusta coleccionar estas pequeñas cosillas relacionadas con nuestro siempre querido Mágico Espanyol.

viernes, octubre 02, 2009

¿Te mereces esta radio?

Siempre me gustó la radio. De hecho, eso es algo que ya en más de una ocasión he comentado en este blog. Una afición esta la mía por las ondas hertzianas que nació de la necesidad, siendo un chaval, de encontrar algún modo de seguir los partidos de mi equipo en particular, y de la jornada liguera en general. Luego, al ir creciendo, el fútbol ya no fue sólo el único motivo por el que seguir oyendo la radio, sino que los diales de música primero y los de información general después, se fueron haciendo un hueco importante también en mis viejos walkman o en el radiocasete del coche.

Desde entonces, y ya han pasado más de 20 años, creo que habré sido oyente de casi todas las grandes emisoras nacionales (RNE, SER, COPE, ONDA CERO...) así como de algunas locales o regionales (RADIO DIARIO, CATRADIO, RADIO DESPI…) siempre dependiendo de lo quisiera oír en un momento en concreto. Sin embargo y con el paso del tiempo, la lista de diales, y dejando los musicales al margen, se fue reduciendo a tres:

-ONDA CERO: Para oír la información general y los programas de tertulia política.

-CADENA SER: Para oír el Carrusel Deportivo.

-CAT RADIO: Para oír el partido del Espanyol, siempre y cuando este no coincida con el del otro equipo de la ciudad.

Lo de CATRADIO es evidente, pues es la única que aquí en Ibiza me permite oír todo el partido en directo, por lo que si no tengo la posibilidad de verlo por la tele, es la que conecto los domingos. Lo de la SER es lo mismo pero al revés: Si puedo ver el partido del Mágico por la tele, entonces oigo el CARRUSEL para enterarme de cómo va el resto de la jornada. Y en cuanto a ONDA CERO, esa es la que oigo de lunes a viernes para estar al tanto de lo que ocurre en España y en el resto del mundo. Y es precisamente esta emisora, la que este verano me ha provocado una pequeña decepción.

Y lo ha hecho porque si en su día, hará más de una década, empecé a ser oyente fiel de ONDA CERO, fue porque de todo el panorama radiofónico nacional siempre me pareció la emisora más centrada e imparcial, a años luz del fanatismo y de la hipocresía habitualmente empleada en las otras grandes emisoras. De hecho, y sabedores de su posición equidistante entre las antagónicas COPE y SER, periodistas como Luís del Olmo antaño, antes de pasar a PUNTO RADIO, y Carlos Herrera en la actualidad, han demostrado tener una gran habilidad al saber rodearse de colaboradores de todos los signos posibles, capaces de sacar los colores tanto al gobierno como a la oposición en sus programas matinales. Y ya por la tarde, incluso la ínclita Julia Otero parece otra distinta hablando en la radio a cuando lo hace en “La Seva”. Por eso, y porque la idea de la emisora (y según su propia propaganda) siempre fue la de informar sin crispar, sin gritar, sin levantar la voz y sin recurrir a la chabacanería fácil, es que me he sentido bastante defraudado con ellos. Si bien no con sus emisiones nacionales, si con las regionales y en especial, con un programa que descubrí por internet hace apenas unos meses, ONA ESPORTIVA, y con uno de los miembros del mismo, Víctor Lozano.

Vaya por delante que el conductor del programa, Albert Arranz, me parece que lo hace realmente bien y que responde al perfil de presentador moderado habitual de la emisora. Sin embargo, su colaborador, e incluso sustituto cuando Albert no está, es todo lo contrario a lo que ONDA CERO ha presumido ser durante años. Con un estilo de hacer radio agresivo, demagogo, faltón, vocinglero y provocador, siempre bordeando el insulto, el tal Lozano no duda en decir medias verdades y omitir datos (aposta o porque no los sabe, que no sé que es peor en un periodista) para caldear el ambiente y llevarlo hacia su terreno, que no es otro que el del halago servil al F.C. Barcelona y el insulto absurdo y la crítica constante al Real Madrid. Porque esa es otra. Este buen hombre otra cosa no será, pero lo que es culé, lo es un rato. Vamos, ni en Barça Tv podríamos llegar a encontrar un periodista tan parcial. Baste decir como ejemplo, que en la última asamblea de socios del F.C. Barcelona, hubo uno que tomó el micrófono y dijo textualmente que este señor era el único periodista deportivo de toda Cataluña que defendía de verdad al club. Ahí es nada.

Aun con todo, lo cierto es que a mí el que sea tan culé como que tampoco me importa mucho, pues lo raro sería encontrar uno que fuese perico. No, el problema no es su filiación deportiva, faltaría más, que cada uno es libre de ser lo quiera, sino sus formas, a mi modo de ver, totalmente fuera de lugar en un emisora como ONDA CERO. O por lo menos, de lo que yo creía que era ONDA CERO hasta ahora. Y es curioso, porque hace poco también le oí en una conexión a nivel nacional del RADIO ESTADIO, ya que es uno de los periodistas de la cadena que siguen siempre al F.C. Barcelona, y sus maneras eran otras, mucho más formales y sosegadas. Pero claro, supongo que una cosa es tener que hablar para toda España y otra muy distinta, hacerlo para el terruño particular de cada uno.

Y es una pena, pues cuando descubrí el ONA ESPORTIVA pensé que había dado con un programa en el que, por hacerse en Barcelona y tratar casi al 100x100 de fútbol, podría llegar a oír a diario algo de información decente sobre el Espanyol, pero no. En este programa, y eso es algo que si se le podría recriminar en parte al Sr. Arranz, la información sobre el Espanyol es casi marginal, ya que los pocos minutos que no se le dedican al F.C. Barcelona prefieren desperdiciarlos hablando del Real Madrid, aunque sea para insultarlo, antes que hacerlo de nosotros.

Por eso, y tras haber estado oyéndolo unas cuantas semanas para poder hacer una valoración justa, es que ya no volveré a oír jamás el programa ONA ESPORTIVA. Antes prefiero tragarme, como por otra parte ya he hecho durante años, la emisión local de Baleares, que ya es decir, puesto que aquí tan sólo se habla del Real Mallorca. Eso, o acabar cambiando de emisora, mal que me pese, porque aunque no le vaya a importar absolutamente a nadie, lo que tengo muy claro tras tantos años de oyente de ONDA CERO es que, por lo menos yo, y en contra de lo que rezaba su antiguo eslogan, “No me merezco esta radio”.

sábado, septiembre 26, 2009

El vídeo

Cuando la temporada pasada las cosas nos iban mal, con el equipo colista y sin visos de pronta recuperación, se puso de moda el intentar alentar a la masa perica a base de pequeños vídeos colgados en Youtube, en P.O.L. o en la propia web del club. De hecho, tampoco es que fuese algo nuevo, pues ya en años anteriores hubo una gran proliferación de este tipo de vídeos por parte del españolismo, tanto del de base como del oficial. Algunos, de una calidad técnica innegable, como el que montó la familia Piera tras la derrota en Glasgow y que, a día de hoy, todavía no soy capaz de ver su primera parte sin esbozar una pequeña sonrisa, y la segunda sin que me tiemble el lagrimal. Otros, ya quizá un pelín cutrillos y hechos más con la voluntad de su autor por intentar animar al club a su manera, que no por la de hacer algo mínimamente decente.

Sea como fuere, lo cierto fue que durante esos terribles meses de febrero y marzo, estando ya con un pie y medio en segunda, empecé a cansarme de tanto vídeo y tanta declaración de buenas intenciones. Por supuesto, no de los que montaban los aficionados, pues esos estaban creados desde la esperanza y la ilusión, sino por los que montaba el club y en los que, entre otras cosas, salían los jugadores pidiéndonos un apoyo que los hinchas concedíamos sin escatimar esfuerzos para que luego ellos, involuntariamente claro, lo dilapidasen una y otra vez sobre el terreno de juego. Así, decidí que si bien yo seguiría animando hasta el final, pese a no ser nada optimista con la situación, pasaría por completo de ver más vídeos de esos que, lo único que hacían, eran darme falsas esperanzas durante las horas previas a un partido en el que luego, volvíamos a dar una imagen lamentable.

Sin embargo, una vez finalizada la temporada y con el equipo salvado otra vez de milagro, volví a retomar la costumbre de revisar todos los vídeos que sobre el Espanyol se colgaban en la red. Y así fue como llegué al que, de momento, y junto al de los Piera, considero el mejor vídeo demostrativo de lo que es ser del Espanyol. Un vídeo, que cualquier perico puede usar de ejemplo para que otros amigos o familiares y que no entiendan de esta pasión, puedan llegar a entender a través de las imágenes lo que nosotros sentimos por nuestro equipo. Un vídeo, que entre otras cosas demuestra que, llueva o haga sol, nosotros siempre estamos ahí, con la cabeza alta y dispuestos a darlo todo hasta el último suspiro del campeonato. Un vídeo con una carga trágica tremenda, que se ve perfectamente reflejada en la chiquilla del moño y la bandera anudada alrededor del cuello que sale durante el primer minuto y que se debate entre animar o llorar. Un vídeo que, aparte de recordar lo que fue la última temporada, hace un pequeño repaso a lo que ha sido esta última década para nosotros (Glasgow, Mestalla, Bernabeu, noche del Murcia, Gol de Coro, Tamudazo, Tal-Iván-azo……) lo que sirve para que nos demos cuenta de que, aunque a veces no nos los parezca, la vida de un perico es de las más excitantes que se pueden encontrar en el fútbol español.

Es un vídeo, en definitiva, que acierta hasta en el nombre, SOM L’ESPANYOL, y que aunque me imagino que todos los que entráis a menudo en páginas españolistas ya debéis tener más que visto, lo cierto es que no podía (ni quería) dejar de colgarlo en este pequeño espacio blanquiazul en reconocimiento a los miembros de Espanyol Tv, sus autores.

Sin duda alguna, un gran video de un gran club, y de una no menos grande afición.